El matrimonio de Jaime Prats que hace los licores multipremiados

Además de hacerlo por gusto, el matrimonio Pelegrina descubrió una forma de vida haciendo licores caseros.

El matrimonio de Jaime Prats que hace los licores multipremiados 01 2014Entrar a la casa de la familia Pelegrina en Jaime Prats es un reencuentro de sabores caseros fabricados por una pareja de orgullosos abuelos que hace 10 años ingresaron por casualidad al mercado de los licores, en el que ya recibieron 11 distinciones internacionales por la calidad del producto que ofrecen.

Es que Carlos (63) y su esposa Noemí Adaro (60) descubrieron hace 10 años un talento oculto: fabricar a pequeña escala licores agradables y gustosos al paladar.

Desde los frutados hasta los del chocolate, pasando por los que contienen vino, uno de los caballitos de batalla de la mini empresa que funciona en un ambiente de la propiedad principal.

Hoy son 17 las variedades que se comercializan en el Sur de la provincia e incluso hasta en Bariloche. Pero cuando todo comenzó hace 10 años fueron 4 los sabores que debutaron en una feria de chacinados en la Escuela de Agricultura de General Alvear.

“Fue toda una sorpresa”, dijo Noemí, la hacedora de las recetas y heredera de su madre que hacía licores de durazno en las épocas de carneo. Y con cariño recuerda que “fueron amigos quienes nos impulsaron a presentar las botellas en la feria, que en unas horas volaron”.

Luego el presentimiento se confirmó en la Fiesta de la Ganadería cuando en un pequeño stand arrasaron con algunas muestras que el matrimonio presentó.

“Ese fue el espaldarazo final”, dijo Carlos, un hombre que conoce del mercado porque fue viajante de una importante fábrica nacional de galletitas, que añadió: “nos dimos cuenta que teníamos un buen producto y lo podíamos comercializar”.

A los 4 años de comenzar recibieron la primera distinción a sus licores y hasta el 2014 sumaron otras 10 que los posicionan en el décimo quinto lugar en el mundo, según un prestigioso comité internacional con base en los Estados Unidos.

El nombre del producto, “La Quinta de Jaime”, es en homenaje a la casa donde se fabrica, que fue la herrería del padre de Noemí. Es que cuando los hijos del matrimonio eran chiquitos y todos vivían en Alvear pedían pasar el fin de semana en la quinta de Jaime.

El recuerdo lo aportó la hija del matrimonio que vive en Mendoza y fue la diseñadora de la marca y las etiquetas que visten a las botellas que se pueden encontrar en varias casas de venta de artículos regionales en el Sur provincial.

El matrimonio de Jaime Prats que hace los licores multipremiados 02 2014El secreto está en las manos de Noemí

Es Noemí quien confecciona las fórmulas para obtener el producto final. Horas de pruebas confirman que sus manos son las hacedoras de las infusiones que hoy deleitan el paladar de los turistas que buscan el producto.

Trabajar a gran escala no es la idea porque la pareja no quiere estar atada al negocio, por eso todos las ventas son a pedido y no hay intermediarios.

“Este es un negocio que además de darnos plata nos genera placer”, aclaró Noemí bajo la mirada cómplice de su esposo al que conoce desde los 5 años.

Los padres eran amigos, vivían a unas pocas cuadras de diferencia, se conocieron desde muy chicos y juntos la pelearon desde los 20 años cuando decidieron casarse.

Primero apostaron a la apicultura y la crianza de conejos, luego el licor remplazó al primer amor y hoy es una parte de sus vidas aunque no lo más importante; los nietos y los hijos ocupan el primer lugar en el pensamiento de Carlos y Noemí.

 

Fuente_www.unosanrafael.com.ar

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