Vivir en Mendoza, cada mes más caro

Economistas y referentes de diversas consultoras locales advierten que sin señales claras y certeras de parte del Gobierno, el costo de vida seguirá en alza. Los rubros más afectados: alimentos, bebidas y energético. Consecuencia alarmante: incremento de la pobreza.

Vivir en Mendoza, cada mes más caro
Mientras Jorge Capitanich, jefe de Gabinete del Gobierno nacional, habla de una “tendencia declinante” en el Índice de Precios; economistas locales advierten que en julio habrá un nuevo salto en el costo de vida de los mendocinos.

Economistas y referentes de diversas consultoras locales dejaron entrever que vivir en Mendoza se encarece cada mes, cerrando el año con una inflación acumulada que oscilará entre un 35 y un 40 por ciento. Los rubros más perjudicados serán: alimentos, bebidas y el sector energético.

El Gobierno, según postularon, deberá ofrecer “señales claras” para paliar los efectos de: la disparada de precios, la pérdida de poder adquisitivo y la recesión económica que se viene registrando desde hace unos meses a esta parte.

Salto al 2,5 %

José Vargas, titular de Evaluecon, precisó que en junio el costo de vida se ubicó en un 1,9 por ciento en Mendoza en tanto el porcentaje acumulado de los primeros seis meses fue de un 19 por ciento. Anticipó, asimismo, que en los próximos meses podría registrarse un porcentaje mensual promedio estabilizado de un 2 a un 2,5 por ciento.

“El año cerraría, estimamos, en un 36 por ciento pero va a depender de las variables macro que no se disparen y condicionen demasiado el índice de precios”, vaticinó Vargas en conversación con MDZ.

“Tuvimos un arranque del año con precios muy altos hasta marzo, luego tendió a estabilizarse pero el mes de julio es un mes estacional y evidentemente tenemos que esperar que el índice de precios esté un poco por arriba de lo que fue el mes de mayo y junio”, consideró.

Detalló que, mientras a nivel nacional algunos analistas hablan de un 23 por ciento de incremento en los primeros seis meses en los rubros de alimentos y bebidas, en Mendoza hay que pensar en un 30 por ciento porque, “es una provincia relativamente más cara”, subrayó.

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El sueldo no alcanza

Por su parte, Rodrigo González, referente del Área de Análisis Económico de Fundación Ideal, coincidió en que el costo de vida se ha incrementado y manifestó preocupación por dos efectos: la pérdida del poder adquisitivo que se traducirá en un incremento de la pobreza y la reducción del dinamismo económico.

“La tendencia es que ha habido una aceleración de la inflación en 2.014 en relación a 2.013 y eso es doblemente preocupante porque: por un lado, siempre que aumenta el nivel de precios se reduce el poder adquisitivo de la familia y, por tanto, comienza a visualizarse un aumento en los niveles de pobreza”, dijo González.

Y, continuó: “En segundo lugar, es preocupante porque se da en un contexto en donde se está reduciendo el dinamismo de la economía; es decir, estamos en el peor escenario”, diagnosticó.

Seguidamente, resaltó que la suba del costo de vida se evidencia en tanto los salarios no logran -sino superar- empatar la disparada de precios.

“Lo que se ve a partir de 2.013 y es muy sensible en 2.014 es que claramente el aumento de precios le está ganando a las actualizaciones salariales. Sin dudas, el índice de inflación está por encima de las actualizaciones salariales. Concretamente, la inflación se ubica entre el 35 y 40 por ciento y las actualizaciones salariales están por el 30 por ciento”, especificó González.
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En consonancia, Jorge Day, investigador del Ieral y de la Fundación Mediterránea, también hizo hincapié en el desfasaje que existe entre los salarios y la disparada de precios y dejó entrever que la inflación seguirá su curso.

“Para este año se estima que la inflación va a estar entre el 35 y el 40 por ciento y los salarios van a estar en un 30 por ciento. Es como un ajuste en donde no te bajan los salarios pero sí se pierde el poder adquisitivo”, detalló Day.

Apuntó que, lejos de lo que podría esperarse, la suba del costo de vida se evidenció más en la nafta que los alimentos. “Uno habría esperado que aumentaran más los alimentos, eso no se dio tan así, cuando uno ve desagregado en San Luis con datos de enero a mayo; sin embargo, uno ve incrementos en la nafta que, en cinco meses, aumentó un 40 por ciento y ahora en junio, en seis meses, estamos cerca del 50 por ciento”, puntualizó.
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Por su parte, Daniel Garro, director de Valor -Estudio de Economía, coincidió con los diagnósticos anteriores. Puntualizó que el costo de alimentos y bebidas subirá en un 59 por ciento anualizado, mientras que el de indumentaria lo hará en un 51 por ciento anualizado.

Indicó que el efecto de esta situación es, precisamente, la disminución del valor de la moneda doméstica y que, principalmente, ello “afectará a los que menos tienen”, recalcó.
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Alarma: la pobreza

Alejandro Verón, coordinador provincial de Barrios de Pie, llamó la atención sobre el incremento del costo de vida en Mendoza que, según sus mediciones, en este primer semestre se ubicó por encima del 20 por ciento, a pesar de haberse puesto en marcha el programa Precios Cuidados e, incluso, estar experimentando una retracción del consumo.

“Analizando los cincuenta productos que componen la canasta básica familiar en los rubros de verdulería, carnicería y almacén se ha registrado un incremento por sobre del 20 por ciento en estos primeros seis meses. Hay que tener en cuenta que se aplicaron los Precios Cuidados y que hubo una retracción del consumo del 7 por ciento”, precisó.

Apuntó que alimentos que están entre los Precios Cuidados, experimentaron subas significativas: “El azúcar aumentó más del 40 por ciento, la leche aumentó por sobre el 25 por ciento y el aceite aumentó por sobre el 30 por ciento”.

Aseveró: “Todo indica que el costo de vida sigue en alza, lo que no se ha acompañado de un aumento de salarios; el resultado de esto será de cada vez más pobreza”, indicó Verón.

A propósito del porcentaje de pobres en Mendoza, aclaró que una última medición del primer trimestre de 2.014 arrojó que tres de cada diez mendocinos es pobre y, de ese número, el 60 por ciento es menor de 18 años de edad.

El desafío para el Gobierno, según Verón, será lograr que, en este complicado escenario, no se incremente el número de pobres.
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Causas

González de la Fundación Ideal analizó los factores que alimentan este sombrío panorama: los precios del sector energético desfasados de sus niveles internacionales, el excesivo control de las importaciones y la expectativa incierta de los agentes que deben tomar decisiones.

“Uno descubre que algunos rubros tienden a ser más dinámicos que otros en el aumento de precios, como sucede en el sector energético con precios desfasados de sus niveles internacionales. Durante diez años tuvimos precios de servicios públicos -gas, electricidad, agua- que no acompañaron a la inflación y en estos últimos año y año y medio se han empezado a descongelar el precio de algunos servicios públicos e insumos básicos”, explicó González.

En ese orden, remarcó: “El control absolutamente puntual sobre las importaciones en el país. Cuando vos controlas y ponés cepo a las importaciones estás generando una presión alcista en los precios porque las importaciones están relacionadas con la oferta de la economía y si la acotás tenés una presión alcista en los precios”, subrayó.

Puntualizó, luego, que el hecho de vivir en un ambiente inflacionario es lo más perjudicial.

“Cuando se está en un ambiente inflacionario y cuando la gente no cree que la inflación va a bajar esto se transforma en una profecía autocumplida porque quienes toman las decisiones se encargan de que la inflación siga alta, los trabajadores en paritarias, empresarios que remarcan sus precios, claramente el gobierno no ha sido capaz de transmitir un mensaje de que la inflación va a bajar”, analizó.

Y amplió: “Mientras las expectativas no se adapten y no proyecten una inflación menor todos los esfuerzos que haga el BCRA por reducir la expansión monetario van a ser contractivos en términos de actividad económica”.

Señales claras y austeridad

Palabras más, palabras menos, los economistas consultados apuntaron que el Gobierno deberá ofrecer señales claras para salir adelante. Acentuaron en la necesidad de establecer certezas sobre el tipo de cambio, moderar el nivel de gasto público y fijar metas descendientes de inflación.

“El Gobierno no logra dar señales de que la inflación va estar controlada o va a bajar, entonces difícilmente pueda revertir eso. La única señal es que si no toman deuda no pueden llegar a fin de año, el Gobierno provincial amenazó con no poder pagar los sueldos, difícilmente con esas señales se logre generar un escenario de estabilidad”, opinó Verón.

Day, por su parte, reclamó: “El principal problema es que el Gobierno gastan más de lo que tiene, el Gobierno gasta más de lo que recibe de ingreso, se trata de un problema estructural, la salida más grave sería el ajuste, otra opción sería endeudar trasladando el problema a futuro y, por último, uno debería pensar en un aumento más moderado en el gasto público; cosa que no estamos viendo por ahora”, cerró el economista.

Finalmente, Garro sugirió que la salida de esta encrucijada debe ser el freno a la emisión monetaria. “El Gobierno nacional debe dejar de emitir dinero, para lo cual, debe bajar el gasto público, la presión tributaria y consecuentemente el déficit fiscal. El gobierno provincial, debe hacer lo propio, salvo la emisión de dinero ya que no emite dinero propio (esperemos que no regresen las cuasi-monedas)”, concluyó.

 

Fuente_mdzol.com

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